jueves, 10 de marzo de 2011

LA IDEA QUE DA VUELTAS

LA LECTURA EN VOZ ALTA

La lectura en voz alta es un excelente ejercicio para mejorar la comunicación verbal. Si se lee constantemente en voz alta, con buena respiración, buen volumen, buen tono, buena dicción, buena pronunciación, se mejorará notablemente la expresión verbal.

A continuación, se proponen algunos textos cortos, léalos en voz alta, haga las inflexiones de voz adecuadas y respete los signos ortográficos.

Trate de hacer la lectura en frente de un espejo o hágale en frente de una persona que pueda evaluar los aspectos verbales que se implican en la lectura.


LA IDEA QUE DA VUELTAS
Gabriel García Márquez

Les voy a contar, por ejemplo, la idea que me está dando vueltas en la cabeza hace ya varios años y sospecho que la tengo ya bastante redonda. Imagínense un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos: uno de 17 y una hija menor de 14. Está sirviéndoles el desayuno a sus hijos y se le advierte una expresión muy preocupada. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella responde: "no sé, pero he amanecido con el pensamiento de que algo grave va a suceder en este pueblo". Ellos se ríen de ella, dicen que esos son presentimientos de viejos, cosas que pasan. El hijo se va a jugar billar y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el adversario le dice: "te apuesto un peso a que no la haces". Todos se ríen, él se ríe, tira la carambola y no la hace. Pagó un peso y le preguntan: "pero, qué pasó, si era una carambola muy sencilla". Dice: "es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi mamá esta mañana sobre algo que va a suceder en este pueblo". Todos se ríen de él y el que se ha ganado el peso regresa a su casa donde está su mamá. Con su peso, feliz, dice: "le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla, porque es un tonto". Y ¿por qué es un tonto? Dice: "hombre, porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado por la preocupación de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo". Entonces le dice la mamá: "no te burles de los presentimientos de los viejos, porque a veces, salen".

Una parienta lo oye y va a comprar carne. Ella dice al carnicero: "véndame una libra de carne". En el momento en que está cortando, agrega: "mejor, véndame dos porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparados". El carnicero despacha la carne y cuando llega otra señora a comprar una libra de carne, le dice: "lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo grave va a pasar y se están preparando, y andan comprando cosas". Entonces la vieja responde: "tengo varios hijos, mejor véndame cuatro libras". Se lleva las cuatro libras y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca. Se vende todo y se va expandiendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades, y de pronto, a las dos de la tarde hace calor como siempre. Alguien dice: "¿se han dado cuenta del calor que está haciendo?" "pero si en este pueblo siempre ha hecho calor". Tanto calor que es un pueblo donde todos los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol, se les caían a pedazos. Sin embargo, dice uno: "nunca a esta hora ha hecho tanto calor". Pero si a las dos de la tarde es cuando hay más calor. "Sí, pero no tanto calor como ahora". Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y corre la voz: "hay un pajarito en la plaza". Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito. Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan. "Sí, pero nunca a esta hora". Llega un momento de tal tensión para todos los habitantes del pueblo que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo. "yo si soy muy macho -grita uno- yo me voy". Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, todo. Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice: "que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa", y entonces incendia la casa y otros incendian otras casas. Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, exclamando: "yo lo dije que algo grave iba a pasar y me dijeron que estaba loca".

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